¿Qué es el consentimiento y por qué es fundamental en las relaciones?
El consentimiento es la base de cualquier interacción sexual y afectiva saludable. Descubre su importancia, cómo aplicarlo y derriba mitos comunes.
Ver video sobre consentimiento y relaciones saludablesIntroducción
El consentimiento es la base de cualquier interacción sexual y afectiva saludable. Sin embargo, aún existen muchas confusiones y mitos sobre su significado y aplicación. ¿El consentimiento es solo decir "sí"? ¿Puede revocarse en cualquier momento?
En este artículo, exploraremos en profundidad qué es el consentimiento, cómo se expresa, por qué es importante y cómo aplicarlo en todos los vínculos, sin importar la orientación sexual o identidad de género de las personas involucradas.
¿Qué es el consentimiento?
El consentimiento es un acuerdo voluntario, informado, entusiasta y reversible sobre cualquier interacción afectiva o sexual. Para que el consentimiento sea válido, debe cumplir con los siguientes principios:
- Voluntario: Nadie debe sentirse obligado o presionado a decir "sí".
- Informado: Todas las personas involucradas deben tener claridad sobre lo que está ocurriendo.
- Entusiasta: Un consentimiento real se da con ganas, no con resignación o miedo.
- Reversible: Puede cambiar en cualquier momento, sin importar lo que haya ocurrido antes. Esto es super importante.
- Explícito: Se expresa claramente, ya sea de forma verbal o no verbal.
Mitos sobre el consentimiento
Existen muchas creencias erróneas sobre el consentimiento que pueden generar situaciones de abuso o coerción. Algunas de las más comunes incluyen:
- "Si no dice que no, significa que sí": Falso. La falta de un "no" explícito no equivale a consentimiento. Es importante también leer el lenguaje corporal. Y sobre todo chequear/repreguntar las veces que sea necesario para confirmar con seguridad el deseo de continuar.
- "El consentimiento dado una vez es válido para siempre": No. Se puede cambiar de opinión en cualquier momento.
- "Si alguien está en pareja, siempre está disponible": Las relaciones no implican consentimiento automático. Hay muchas situaciones donde las personas se sienten obligadas por estar en un vínculo, y esto no debería ser así.
- "El consentimiento solo se da de forma verbal": También puede expresarse con lenguaje corporal positivo y mutuo acuerdo.
Cómo asegurarse de que hay consentimiento
Para que el consentimiento sea claro y respetuoso, es importante fomentar la comunicación y el respeto mutuo. Algunas estrategias incluyen:
- Preguntar directamente: "¿Esto te hace sentir cómodo/a?", "¿Es esto algo que querés hacer?". O por ejemplo, introducir una frase antes que demuestra nuestra apertura como: "Está bien si no deseas hacer X cosa, ¿qué sentís con esto?". Porque muchas personas no dicen que no por miedo a la reacción de la otra persona. Entonces, si ya demostrás que con uno NO estás ok, habilitás a la otra persona a que diga cómo se siente.
- Observar el lenguaje corporal: Si la otra persona está en tensión, se aleja o evita el contacto, puede que no se sienta cómoda.
- Aceptar un "no" sin presionar: La insistencia o la manipulación no son consentimiento.
- Chequear constantemente: Especialmente en experiencias nuevas o en el uso de juguetes sexuales, preguntar "¿Así está bien?" o frases más abiertas como "¿Cómo te gustaría que te toque/estimule/seguir?" refuerza el respeto mutuo.
El consentimiento en diferentes contextos
El consentimiento no solo es relevante en el ámbito sexual, también se aplica en:
- Relaciones afectivas: Abrazos, besos o gestos de cariño deben ser consensuados. Esto parece super obvio, pero no lo es. Cuántas veces te preguntaron: "¿Te puedo besar?". Y si bien dicho así suena muy hot, hay personas que prefieren ir con el cuerpo directamente. Sentimos decirte que preguntar antes, además de hacer el ejercicio de comunicarnos y de respetar a la otra persona, puede ahorrarte situaciones incómodas al darte cuenta desde la palabra y no con el hecho de que la persona no quería. Hay una frase popular muy negativa que debemos cambiar: "Prefiero pedir perdón y no permiso". Este tipo de cosas tenemos que revisarlas.
- Ambientes laborales: Chistes, comentarios o acercamientos físicos pueden incomodar si no hay consentimiento. Esto es clave. Muchas empresas están haciendo capacitaciones para evitar la violencia psicológica y sexual que, como está en la sociedad, también está en lo laboral. Las red flags y la naturalización de ciertos procesos están siendo problematizados.
- Redes sociales: Compartir fotos, mensajes o información privada también requiere consentimiento explícito. Hay países que tienen hoy leyes para penar a las personas que comparten sin consentimiento fotos eróticas en distintas vías de sus vínculos. Increíble que siga pasando, por suerte los estados protegen a las personas de estas violencias sexuales.
Consentimiento y diversidad
El consentimiento es un derecho de todas las personas, independientemente de su orientación sexual, identidad de género o dinámica de relación. Es importante no asumir roles de género o imponer normas heteronormativas en su aplicación. Es decir, esto es de "varón" hacer sin preguntar, esto es de "mujer" cómo le voy a decir que no.
- En relaciones no monógamas, cada persona debe definir sus límites y acuerdos.
- En relaciones LGBTQ+, se deben desafiar los estereotipos de "quien tiene el control" en la dinámica sexual.
- Es esencial respetar la autonomía y autoexpresión de todas las personas, sin suposiciones basadas en su apariencia o identidad.
Conclusión
El consentimiento es fundamental para relaciones sanas, seguras y placenteras. No se trata solo de evitar el abuso, sino de construir vínculos basados en el respeto, la autonomía y la comunicación efectiva. Y sobre todo, de gestionar nuestras emociones ante la construcción del mismo.
¡Si querés profundizar en esto, te dejamos esta masterclass para construir vínculos consensuados y livianos!